jueves, 2 de agosto de 2012

El genero gauchesco

El genero gauchesco nacido con Bartolomé Hidalgo encontró continuadores cuando el gaucho ya vivía su extinción. Según el antropólogo Daniel Vidart, es el mensaje poético de hombres con formación y mentalidad urbanas que imitan la sintaxis, los tropos y el habla de los poetas rurales, analfabetos e indoctos. Estos relatos tienen como paisaje el campo, y a sus habitantes como personajes.



Entre los autores que adscribieron a esta corriente sobresale Domingo Arena (1870-1939), nacido en Calabria (Italia). Farmacéutico, abogado y político estrechamente ligado a José Batlle y Ordóñez, en su carrera literaria brilla un relato, El burro de oro, lograda descripción costumbrista del mundo rural.

También dejo las narraciones tituladas Cuadros criollos, axial como nutridas paginas periodísticas y elocuentes piezas oratorias. Un segundo autor notable fue Manuel Bernrdez (1867-1942), que nació en España y estableció su residencia en el departamento de Salto al iniciarse en el periodismo uruguayo. Publico los poemas Claws de luna, Sol naciente y Sol poniente, y su obra narrativa esta formada por los títulos 25 días de campo y Ave Mariah, llena eres de grada.



Benjamin Fernández y Medina (1873-1960), periodista y diplomático, nació en Montevideo pero se radico en España en 1935. Publico los libros de poesía Camperas y serranas y Monólogos. Por sus libros en prosa Charamuscas, Cuentos del pago y La flor del pago se le ha considerado el fundador del criollismo narrativa.
Desde el punto de vista de la literatura dramática, Orosman Moratorio (1858-1898) ocupa un lugar relevante dentro del teatro platense por su drama Juan Soldao (1894), obra con la que se intentaba por primera vez llevar a la escena los personajes y temas del circo criollo, en el que se alternaban las pequeñas piezas truculentas o cómicas con números ecuestres y bailes nativos.

En Juan Soldaos se presentaban costumbres y tipos característicos de la realidad política, como el juez, el comisario, el gallego o el gringo. La compaña de los hermanos Modesta incorporo esta obra a su espectáculo, convirtiéndola en un símbolo de la lucha contra la tiranía.



A partir de la consagración del Martin Fierro de Jose Hernandez, en el Rio de la Plata se expandió, segun afirma también Vidart, una subliteratura gauchicida, fraguada al paladar de un ávido publico consumidor. Esta producción arrastro durante una veintena de anos la decadencia de un genero que nació como un testimonio y culmino como una evocación.

Los amantes de lo gauchesco, que escribieron versos plagados de tópicos románticos en un lenguaje de paisano, se enuclearon en 1895 en torno a la revista El Fogon, fundada por Alcides De Mariah (1858-1908), versificador de escasa originalidad que compuso décimas con el seudónimo de «Calisto el Nato».



Elias Regules (1861-1929) fue, junto con Alcides De Maria y Antonio Lussich (1848-1928), el fundador de la sociedad La Criolla, cuyos miembros cantaban en los días festivos sus versos refraneros, ataviados con poncho y comiendo asado con cuero, al son de las guitarras. La colección de letras de Regules se publico con el nombre Versitos criollos (1894), el mas popular de los cuales es el titulado Mi tapera. Posteriormente publico Renglones sobre postales, Veinte centésimos de versos y Mipago, axial como el relato Pasto de cuchilla y las obras teatrales Los gauchitos, El entena y La viveza de Juancito.



Antonio Lussich, hijo de un empresario naviero croata, nació en Montevideo, combatió en las huestes de Timoteo Aparicio y, radicado en Buenos Aires en 1872, publico Los tres gauchos orientales, opacada por la aparición del Martin Fierro de Hernández.

sábado, 9 de junio de 2012

Florencio Sanchez

Nació en Montevideo el 17 de enero de 1875. Su primera infancia transcurrió en Treinta y Tres y en Minas. Comenzó su actividad como periodista escribiendo en periódicos de Rosario (Argentina), Buenos Aires, Montevideo y Minas. En sus notas, publicadas con el seudónimo de «Jack el destripador», satirizo a la sociedad y a los políticos de la época. Acompaño a Aparicio Saravia en la revolución de 1897, pero pronto la abandono y se opuso a ella.



Se fue orientando hacia el anarquismo, movimiento importante a principios del siglo XX en el Uruguay, y se acerco a su baluarte montevideano, el Centro Internacional de Estudios Sociales.

Desde allí y junto a otros jóvenes intelectuales critico a la sociedad tradicional de la época. Estreno sus primeras obras en Montevideo y Rosario. Desde 1903 se traslado a vivir a Argentina, donde se represento prácticamente toda la producción que realizo en los pocos años que le quedaban de vida.

Estreno con gran éxito Mi hijo el doctor en 1903 y a partir de ahí lo acompaño la buena critica y el publico, que se sintió identificado con sus personajes y situaciones. Muchos de sus textos fueron estrenados por la famosa compañía de los hermanos Modesta y aun hoy siguen representándose.



En 1909 partió hacia Europa, en un viaje para el cual contó con la ayuda del gobierno uruguayo. Recorrió Italia, pero la tuberculosis que lo aquejaba se agravo y murió el 7 de noviembre de 1910 con solo 35 años. Con Florencio Sanchez se initio la dramaturgia rioplatense. Entre sus obras mas importantes figuran: Barranca abajo, La gringa, Los muertos, Canillita, Cedulas de San Juan, En familia, Nuestros hijos.

jueves, 13 de octubre de 2011

Bartolomé Hidalgo

Nació en Montevideo en 1788. Fue hijo de una pareja de bonaerenses que, al contraer matrimonio, se asentaron el Uruguay. En el marco de la Independencia del Rio de b Plata inauguro el género de la llamada «poesía gauchesca».

Si bien no era un gaucho, supo retratar con notable precisión a estos hombres de camino, utilizando sus canciones como propaganda en la guerra de Independencia, contribuyo a elevar la reputación de los gauchos, coplas ciudadanas a cuartetas octosílabas, para celebrar bs luchas de 1811-1816 en contra de b dominación española.

Los cielitos ir Hidalgo son textos breves que sintetizan opiniones políticas y morales, burlas y recomendaciones al gobierno para la justicia social de la que los orientales. La genuina tradición popular rué siguió en sus poemas hizo que la rente del pueblo los transmitiera como rieran auténticamente tradicionales.



Aunque de origen humilde, consiguió acceder a un nivel superior al que hubiera correspondido en el régimen colonial y ocupo diversos cargos rublitos, siendo declarado patriota a los 23 anos. Como autor tercio una gran influencia en Hilario Ascasubi y Estanislao del Campo.

En 1816 estreno en la Casa de Comedias de Montevideo su obra Sentimientos de un patriota. En 1818 se traslado a Buenos Aires, el Nuevo Dialogo Patriótico y las Relaciones (de las fiestas mayas de 1822). En los Diálogos patrióticos (1820-1822) reflejo los enfrentamientos entre unitarios y federales que se produjeron con posterioridad a la independencia del país vecino. Falleció de tuberculosis en Morón, Argentina, en 1822.

miércoles, 13 de abril de 2011

Juan Zorrilla de San Martin

Nació en Montevideo en 1855. Estudio en institutos pertenecientes a la Compañía de Jesús en Montevideo, Santa Fe (Argentina) y Santiago de Chile, donde concluyo la carrera de abogacía. En 1876, durante su estadía en Chile, escribió un drama en verso, Notas de un Himno, en el que se advierte la influencia de los románticos españoles.

En 1879 publico La leyenda patria, canto de exaltación de la gesta de los Treinta y Tres Orientales que fundo su prestigio como «poeta de la patria». Sus posiciones políticas liberales le obligaron a exiliarse en Buenos Aires, donde tras una larga década de elaboración concluyo, en 1886, los cuatrocientos versos de su obra emblemática, Tabaré, considerada como la culminación del romanticismo americano.



En 1887 pudo regresar al Uruguay v fue elegido diputado. Mas tarde realizo misiones diplomáticas en Francia, Portugal y España, donde fue nombrado miembro de la Academia DC la Lengua Española. Tras la Publications de Tabaré solo escribió en prosa, dejando obras como Huerto cerrado (1910), El sermón de la Pat, (1924) y El libro de Ruth (1928), en los que recopilo artículos sobre temas específicos, bíblicos y morales.

Otros títulos de su autoria incluyen El mensaje a America, un libro DC viajes, y Resonancias del camino, un ensayo filosófico. En 1907 inicio la redacción de un volumen de ensayos históricos, La epopeya de Artigas, publicado en 1910. Murió en su ciudad natal en 1931.

sábado, 13 de noviembre de 2010

José Enrique Rodo

Nació en Montevideo el 15 de julio de 1871. Tuvo actuación periodística, fue catedrático de literatura y director de la Biblioteca Nacional durante un breve periodo en 1900. Su formación fue primordialmente autodidacta ya que no llego a concluir la enseñanza secundaria.

Gran lector, concurrió con asiduidad a la Biblioteca Nacional y a la del Ateneo de Montevideo. Entre sus lecturas preferidas se destacan los escritos de Coite, Spencer, Renan, Taine y Guyeau. Milito en el Partido Colorado y fue seguidor de Jose Batlle y Ordonez. Electo diputado en tres oportunidades, actúo en el Parlamento ocupándose principalmente de temas vinculados a la cultura. Como periodista y critico literario, fundo en 1895 junto a Victor Perez Petit y los hermanos Martínez Vigil la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales.



En 1916 la revista argentina Carasy Caretas lo envío como corresponsal a Europa, viaje que Rodó ansiaba realizar. Una vez en el Viejo Continente visito Lisboa, Madrid, Barcelona, Marsella y varias ciudades italianas. Su débil salud lo llevo a una prematura muerte en la ciudad de Palermo el 1 de mayo de 1917. Tres anos después sus restos fueron repatriados y se le rindieron honores en la Universidad de la República.



Es considerado una de las figuras mas importantes de la generación del Novecientos por la influencia que tuvo su pensamiento en autores posteriores. Reivindico la unión de America Latina en su libro Ariel, publicado en 1900, que encontró gran eco en el continente, especialmente por su visión de Estados Unidos como imperio del utilitarismo y la materia frente a la tradición latina, vista como imperio de la razón y del sentimiento, el entusiasmo generoso y el Mobil desinteresado en la actino. Entre sus escritos destacan La vida nueva, Motives de Proteo, El mirador de Prospero, El camino de Paros. También escribió un volumen de poesías.

viernes, 2 de julio de 2010

El clasicismo de Acufia de Figueroa

Junto a Petrona Rosende de la Sierra (1787-1863), primera poetisa uruguaya, que compuso gran variedad de poesías recogidas en el Parnaso Oriental, sobresale la figura de Francisco Acufia de Figueroa (1791-1862), que elogio a su contemporánea denominándola la «Safo oriental».



Este escritor, que nació y murió en Montevideo, ha sido considerado por el ensayista Alberto Zum Felde «la figura mas importante de las letras clasicistas en el Plata; en America, una de las culminaciones literarias de esa escuela, junto con Heredia, Olmedo y Bello; y dentro del cuadro de las letras castellanas, un poeta burlesco que puede alternar, dignamente, con los clásicos». Este gran versificador, autor de la letra del himno nacional, no quiso ver sacudida su vida por los avatares politicos y fue el único criollo ilustrado que no tuvo ninguna participación en las luchas políticas.



Ocupo altos cargos administrativos y se dedico a celebrar a los mandatarios de turno, fuesen españoles, brasileiros, patriotas, blancos o colorados. Poeta cortesano que poseía una solida formación neoclásica, siguió los modelos de los moralistas españoles Juan Bautista Arriaza, Felix Maria de Samaniego y Tomas de Iriarte, satirizando instituciones y personas públicas y también costumbres y asuntos privados.

Sus obras se clasifican en «serias» y «festivas», atribuyéndose a estas últimas el mayor merito. Entre estas piezas se destaca el poema épico burlesco La Malambrunada, su trabajo más ambicioso, en el que se burla de las mujeres viejas libidinosas que pretenden competir en el amor con las jóvenes ninfas.

miércoles, 1 de abril de 2009

Horacio Quiroga

Nació en Salto el 31 de diciembre de 1878. De joven, en su ciudad natal, fundo y dirigió la Revista de Salto. En 1900 viajo a Paris y allí conoció a Ruben Dario. Regreso a Montevideo, donde llevo una vida bohemia rodeado de amigos, con quienes fundo la tertulia literaria llamada el Consistorio del Gay Saber. En esa época publico su primer libro, Los arrecifes de coral (1901).



Un año después, al examinar un arma cargada, mato por accidente a un intimo amigo. Después de esta tragedia abandono Montevideo y se fue a vivir a Buenos Aires. Allí asistió a las reuniones literarias del escritor argentino Leopoldo Lugones, a quien acompaño en una expedición a Misiones.



Se enamoro del lugar y cuando se caso, en 1909, se mudo a la localidad de San Ignacio, en esta provincia. Allí trabajo como juez de Paz, e intento pequeñas empresas que fracasaron también en este lugar nacieron sus hijos Egle y Dario. Inspirado en el paisaje que lo rodeaba, escribió cuentos sobre temas referidos a la selva, que fueron publicados en Buenos Aires, en las revistas, FrayMocbo, Carasy Caretas El Hogar.



En 1915 su esposa se suicido y al año siguiente Quiroga retorno a Buenos Aires donde ocupo un cargo en el Consulado General del Uruguay. En los anos siguientes publico Cuentos de la selva (libro para niños), Cuentos de amor, de locum y de muerte, Anaconda, El desierto, Los desterrados.

En 1927 volvió a casarse con una joven amiga de su hija y tuvo otra hija al ano siguiente. Regreso a Misiones y publico Mas alía. En 1936 empezó a tener problemas de salud y se separo de su segunda esposa. Internado en un hospital bonaerense se entero de que tenia cáncer y se suicido el 19 de febrero de 1937. Además de cuentos, Horacio Quiroga escribió dos novelas, Historia de un amor turbio y Una estación de amor, amen de una obra de teatro, Las sacrificadas.

sábado, 21 de febrero de 2009

Dos voces femeninas

Junto a la figura de Herrera y Reissig destacan dos poetisas singulares que expresaron en sus versos toda la sensualidad y el misterio del alma femenina. La primera es Maria Eugenia Vaz Ferreira (1875-1924), hermana del filosofo, que aunque no recibió educación formal llego a ser nombrada profesora de literatura en la Universidad de Mujeres.



Mantuvo un comportamiento desdeñoso hacia los hombres, una fría imagen publica que le valió la aureola de virgen. Desde una estética modernista evoluciono hacia un lenguaje mas sobrio, en el que predomino la angustia existencial. Al morir no dejo ningún libro, pero había encargado a su hermano Carlos la publicación de La isla de los canticos (1925). En 1959 vio la luz una nueva selección de sus versos, titulada La otra isla de los cánticos, y en 1986 aparecieron sus Poesías completas, con textos inéditos.



La segunda poetisa importante de estos años fue Delmira Agustini (1886-1914). Durante su breve existencia, esta autora sensual y precoz, la mas joven de su generación, escandalizo a la ciudad con el erotismo de sus poemas. En sus versos modernistas, late una mezcla de ímpetu e ingenuidad, y las metáforas ardientes hacen olvidar su imperfección sonora. Publico: El libro blanco (1907), Cantos de la mañana (1910) y Los cálices vacios (1913). Este ultimo y el libro póstumo Los astros del abismo (1924) reúnen lo mas logrado de su obra.

jueves, 12 de febrero de 2009

Carlos Vaz Ferreira un filosofo puro

Filósofo y ensayista, Carlos Vaz Ferreira (1872-1958) fue abogado de profesión, rector de la universidad y decano de la Facultad de Humanidades. Aunque no escribió nada para la imprenta sus libros son apuntes tornados por los alumnos durante sus cursos y conferencias.

A los que dedicaba todo su tiempo, su pensamiento fue considerado en la época como el Único en toda Hispanoamérica que entraba de lleno dentro del territorio de la filosofía pura.

Sus obras reflejan las influencias de Herbert vencer, John Stuart Mil y Henri Bergson, autores que le sirvieron de punto de partida para arribar a un sistema propio expuesto en el texto viva (1910), donde se propone enseñar a reconocer la confusión y el error, al tiempo que aspira a establecer una «psicológica». Para intelectuales (1909) desarrolla una casuística laica, donde lo que importa es alcanzar un «estado de espíritu» apoyado en el «sentido un hipológico». Dentro de su amplia producción destacan, además, Los problemas de la libertad, Conocimiento y acción, Sobre feminismo v Fermentaría.

sábado, 17 de enero de 2009

Juan Zorrilla de San Martín y el indigenismo literario

El único poeta de su generación que dejo una obra memorable fue Juan Zorrilla de San Martín, versificador ágil y rico en imágenes, que descolló como poeta lírico. Por lo demás, fue un político católico y conservador que se opuso a la reforma vare liana y a los derechos de la mujer (asistencia a la universidad, sufragio universal).



Hijo de españoles, se doctoro en abogacía en Chile y en 1876 publico su primer libro, Notas de un Himno, cuyos temas son el amor, la orfandad, la patria lejana y la fe, los mismos que reiterara en todas sus obras. Zorrilla de San Martín continuo su actividad literaria con La leyenda patria, que presento al certamen de La Florida, pero por aquel entonces ya tenia en elaboración la obra que lo consagraría, el poema épico lírico Tabaré, publicado en 1888, que constituyo un hito en la literatura uruguaya.



Escrito en versos endecasílabos combinados con heptasílabos, narra la historia de un mestizo, hijo de un cacique y de una cautiva española agonizante; este extraño charra de ojos azules, sensibles y tristes, quiere ser el símbolo de la America desgarrada por el encuentro de dos mundos. Aunque influido por Becquer y Dante, la critica ha reconocido en este libro el merito de haber creado un símbolo poético en un escenario auténticamente americano. Con posterioridad el autor publico Resonancias descamino (1896), Huerto cerrado (1910), Conferenciáis discursos (1905), La epopeya de Artigas (1910), El sermón de la paz (1924), El libro de Ruth (1928) y Las Américas (póstuma, 1945).

domingo, 21 de diciembre de 2008

La novela histórica de Eduardo Acevedo Díaz

Con Eduardo Acevedo Díaz surgió la novela en el Uruguay, pues aunque previamente hubo algunos autores románticos que cultivaron el género narrativo de una manera dispersa, ninguno logro materializar una obra de categoría. Quien más se aproximo rué Alejandro Matarifes Cervantes, pero sus extensísimos escritos solo tienen hoy un valor documental.

Acevedo Díaz, tributándole homenaje, deslinda la estética de aquel de la suya propia: «...era un generoso divulgador de las virtudes de la raza y de las leyendas nativas De una escuela literaria distinta por su formula, espíritu y tendencias mis gauchos melenudos y taciturnos no son sus gauchos caballerescos, liricos, sentimentales ni llegan los odios que el describe hasta mas alía de la muerte, como en mi modo de ver yo los descubro en el fondo selvático de una raza bravía...».



Eduardo Inés Acevedo Díaz (1852-1921) participo en tres movimientos revolucionarias: acompañito a Timoteo Aparicio en su levantamiento contra Lorenzo Batlle (1870-1872), combatió en la Revolución Tricolor de 1875 y en 1897 se integro en las filas de Aparicio Saravia que lucharon contra Juan Adiarte Borda.

El mismo propicio este ultimo alzamiento, ya que dos anos antes había retornado de su exilio para fundar el periódico El Nacional denunciar la corrupción del gobierno. Su compromiso político fue paralelo a su trayectoria periodística, pues escribió también en La Republica, La Democracia y La Razón.



La estética de Acevedo Díaz puede considérate naturalista aunque no se despego por completo del romanticismo y esta vinculada al positivismo filosófico, lo que le permitió superar la visión ingenua e idealizadora de sus precursores y plasmar retratos auténticos de los rudos personajes de la camparía.

Su elección del genero histórico responda a un afán didáctico, pues a su juicio «se entiende mejor la "historia" en la novela, que la "novela" de la historia», y el asunto histórico le brindaba «el secreto de instruir almas y educar muchedumbres».



En 1886 apareció Brenda, su primera novela, que no ofrecía mayores meritos, pero en 1888, con Ismael, Acevedo Díaz initio su celebre tetralogía histórica, definida por el ensayista Arturo Sergio Vasca como «uno de los monumentos literarios del Uruguay*. En esta novela, siguiendo los cánones del género vigentes en la época, el personaje ficticio se mueve sobre un fondo histórico, y el libro termina con la batalla de Las Piedras, en 1811.

El protagonista de la segunda parte, titulada Nativa y publicada en 1890, es un criollo montevideano que lucha en las huestes revolucionarias del gaucho Olivera, y también protagoniza Grito de gloria, de 1894, cuya base histórica es la cruzada de los Treinta y Tres Orientales. Todos estos acontecimientos históricos, cuya narración concluye con Lanza sable (1914), la ultima entrega de la tetralogía, cobran vida gracias a un centenar de héroes novelescos, gauchos, mujeres, soldados, criollos rebeldes e indios, cuya riqueza es indiscutible. Al ciclo épico de este autor hay que sumar El combate de la tapar a, de 1892, y Soledad, de 1894. Dentro del mismo espíritu se ubican sus ensayos históricos, reunidos en el volumen Épocas militares en los países del Plata (1911).

lunes, 8 de diciembre de 2008

Nuevas ideas nuevos estilos

Mientras que el positivismo del doctor Alfredo Vázquez Acevedo marco el rumbo de la universidad, cuya enseñanza se caracterizaba por la ortodoxia, el individualismo nietzscheano influyo sobre los escritores, en su mayoría autodidactas.

Los focos de difusión y de aprendizaje de estos últimos fueron los cafés, los cenáculos y el Centro Internacional de Estudios Sociales. En este periodo aparecieron los intelectuales de café, cuyas diatribas alcanzaban a veces un tono tan insultante que culminaban en duelos. Muchos de ellos convergieron en el café Polo Bamba, y aunque no alcanzaron la fama publicaron muchísimo.



Así ocurrió con personajes como Álvaro Armando Visear (1878-1969), poeta social y traductor de Walt Chiman; Emilio Fregona (1880-1969), abogado de agitada actuación pública y fundador del Partido Socialista en 1910; Ángel Falco (1885-1971), militar que abandono su profesión para dedicarse a la poesía y al anarquismo, y, sobre todo, José Alonso y Trelles (1857-1924), que firmo con el seudónimo «El Viejo Pancho» poemas criollitas publicados bajo el titulo de Paja Brava.

En cuanto a la poesía, el modernismo fue adoptado por los poetas uruguayos a comienzos del siglo XX, cuando los principales rasgos del movimiento (metáforas, cromatismo, juegos de palabras, sensaciones mórbidas, satanismo, etc.) se encontraban más acentuados. Los modernistas enriquecieron la lengua con neologismos, arcaísmos y onomatopeyas, gustaban del verso alejandrino pero practicaban la polimetría, y recurrieron a la mitología griega al tiempo que se fiaban con Francia y Oriente.


Además de en el café Polo Bamba la vida cultural montevideana se desarrollaba en la librera de Orcina Bertini, lugar de agitadas tertulias, y en dos cenáculos: el Consistorio del Gay Saber, dirigido por Horacio Quiroga, y la Torre de los Panoramas, acaudillada por Julio Herrera y Resiga. Oficiantes destacados de este último grupo fueron Pablo Minilla (1883-1970), Cesar Miranda (1884-1960) y Roberto de las Carreras (1873-1963).



La Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales (1895-1897), fundada por José Enrique Rodo, Victor Pérez Petito y los hermanos Martínez Vigila, fue muy importante durante el tiempo de su publicación y aun en los afijos siguientes, pero la renovación modelista tuvo sobre todo dos órganos, La Revista (1899-1900), fundada por Herrera y Resiga, y La Revista de Salto (1899-1900), a cargo de Horacio Quiroga.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Delmira Agustini

Nació en Montevideo el 24 de octubre de 1886 en el seno de una familia acomodada. Delmira era una joven sobreprotegida por sus padres, que le dieron familiarmente el apodo de «Nena». Como la mayoría de las jóvenes de «buena familia» de su época estudio música, Frances y pintura y se deslumbro con la actuación de la famosa actriz francesa Sarah Bernardt en el Teatro Urquiza de Montevideo en 1905.



Ya en 1898 había comenzado a escribir sus primeros versos. En 1902 Samuel Alisen, director de la revista Rojo y Blanco, tuvo oportunidad de leer sus poemas y le pidió autorización para publicar algunos. Tras su aparición, Delmira fue reconocida como poetisa precoz.

En 1907 publico El libra Bianco con el subtitulo Frágil, que tuvo muy buena acogida en el ambiente literario, al que tempranamente se incorporo. A partir de entonces comenzó a asistir a veladas literarias y a escribir en el diario La Razón.



Esta joven educada a la manera tradicional, conservadora, dejo una obra que encierra una pasión y un erotismo hasta entonces desconocidos en la literatura uruguaya, de ahí que fueron censurados por la sociedad de su época. En 1910 publico Cantos de la mañana y en 1913 Los cálices vacíos, según la critica su mejor libro, y también el último.

En 1908 conoció al joven rematador Enrique Job Reyes, con quien entablo una compleja relación. En agosto de 1913 se caso con el, pero dos meses después abandono el hogar conyugal y volvió a casa de sus padres. Si bien pronto iniciaron los tramites para el divorcio, Enrique y Delmira continuaron viéndose a escondidas. En uno de esos encuentros, el 6 de Julio de 1914, Job Reyes la mato de dos balazos en la cabeza y se suicido inmediatamente después.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Ciudad filosofía y poesía

Junto a la narrativa nativista surgió en estos anos una narrativa urbana que permaneció en un segundo piano del panorama literario. Uno de sus representantes, José Pedro Bellan (1889-1930), describió en sus obras la ciudad como un espacio problemático para el individuo, desarrollando los conflictos entre el «yo» y la sociedad.

La doble moral burguesa, la represión sexual, la separación entre la Iglesia y el Estado y el papel del inmigrante en la sociedad uruguaya son los temas predominantes de su literatura. Aunque escribió sobre todo teatro, su primer libro de madurez fue la novela Doña Ramona (1918), a la que siguieron los cuentos reunidos en Los amores de Juan Rivault y El pecado de Alejandra Leonard.



También abordaron temáticas sociales y filosóficas Manuel de Castro (1896-1969) y Horacio Maldonado (1881-1957). El primero, nacido en Argentina y radicado en Montevideo desde 1919, es un precursor del tema , que culminara en la literatura de Mario Benedetti. En cuanto a Maldonado, sus relatos evidencian una inquietud por la gasificación y la perdida de espiritualidad.

Horacio Quiroga y la prosa narrativa

Considerado el padre del cuento latinoamericano, Horacio Quiroga nació en Salto en 1878 y murió en Misiones (Argentina) en 1937. En 1900, después de pasar tres meses en Europa, se estableció en Montevideo, donde continuo la actividad literaria iniciada en su ciudad natal y fundo el Consistorio del Gay Saber, primer cenáculo modernista. En noviembre de 1901 publico su primer libro, Los arrecifes de coral, y meses después mato accidentalmente a su mejor amigo, Federico Ferrando.

martes, 21 de octubre de 2008

Felisberto encendió las lámparas

El escritor italiano Ítalo Calvino, tras traducir a su lengua las obras de Felisberto Hernández, afirmo de el: «es un escritor que no se parece a nadie». Carlos Fuentes lo ha considerado uno de los «fundadores de la modernidad literaria». En efecto, después de su muerte, acaecida en 1964, la fama internacional de Felisberto Hernández continua creciendo, aunque su literatura siga estando reservada para el disfrute de iniciados.



Con sus primeros textos Fulano de tal (1925), Libro sin tapas (1929), La cara de Ana (1930) y La envenenada (1931) el juego y el humor entran en la literatura uruguaya. Su originalidad desconcertó, y solo otros grandes artistas supieron entenderlo.

Así, Joaquín Torres García ayudo a financiar el primer libro importante de Felisberto, Por los tiempos de Clemente Colling (1942). A este titulo siguieron El caballo perdido (1943) y Tierras de la memoria (1944, publicado en 1965), que muestran a un escritor maduro que ha adquirido profesionalidad.

sábado, 18 de octubre de 2008

El vitalismo de Juana de Ibarbourou

El magisterio poético lo tuvo en la década de 1920, y lo mantuvo durante varias mas, Juana de Ibarbourou (1892-1979). En su adolescencia comenzó a publicar poemas en periódicos de Melo, su ciudad natal, y posteriormente se estableció en Montevideo.

Con la aparición en 1919 de Las lenguas de diamante, que fue elogiado unánimemente por la critica, la poesía nacional rompió definitivamente con el modernismo. Juana de Ibarbourou debe su popularidad a que escribe en un lenguaje sencillo, neorromántico y vital, volcado en la naturaleza.



Tras la publicación en 1920 de sus Poesías escogidas, y dos años después de Raíz salvaje, alcanzo una fama internacional inusitada por lo temprana, siendo ensalzada en 1929, en un acto oficial que tuvo lugar en el Palacio Legislativo, como «Juana de America.

En 1930 hizo su incursión de cariz vanguardista con La rosa de los vientos, y luego, durante veinte años, se dedico exclusivamente a la prosa, publicando Loores de Nuestra Señora, Estampas de la Biblia, Chico Carlo y la pieza de teatro infantil Los sueños de Natacha. En 1950 regreso a la poesía con Perdida, libro al que siguieron Elegía y La pasajera; en ellos, su lenguaje se vuelve sombrío y la autora se interroga por el sentido de la vida.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Narradores de Montevideo

Mario Benedetti (1920), el escritor uruguayo más popular dentro y fuera del país, ha sido decisivo para la creación de una identidad montevideana. Nacido en Paso de los Toros, en 1949 publico su primer libro de cuentos, Esta mañana, y en 1953 la novela Quien de nosotros. Le siguieron los Poemas de la oficina (1956) y El reportaje (teatro, 1958). Además de su actividad como narrador y poeta, Benedetti ha desarrollado una prolífica labor de ensayista en sus libros Literatura uruguaya siglo XX, La cultura, ese Bianco móvil y El ejercicio del criterio. Como poeta impuso una nueva estética, la «anti poesía», en sintonía con el chileno Nicanor Parra, consistente en versos cortos, concisos, irónicos o tiernos que adoptan el modo simple del habla cotidiana y los uruguayismos. Así se manifiesta en los versos de Inventario, Poemas del hoy por hoy, Próximo prójimo, Viento del exilio y Yesterday y mañana.



Como narrador cimento su fama a partir de Montevideanos (1959), cuentos en los que hace literatura sobre un mundo mediocre, alienado y gris. La tregua (1960) extiende esta visión acida de la clase media cargada de frustraciones, y Gracias por el fuego (1965) capta la vida corrupta de la burguesía. En 1968 publico los cuentos La muerte otras sorpresas y en 1971 El cumpleaños de Juan Ángel, una novela con la carga del panfleto político que tiene la originalidad de haber sido escrita en verso. En el exilio escribió Primavera con una esquina rota (novela, 1982), Geografías y los artículos de El des exilio y otras conjeturas (1984). De regreso en Montevideo publico las novelas La bona del café (1992) y Andamios (1996).



Otro narrador importante de la llamada generación crítica del medio siglo fue el prestigioso abogado Carlos Martínez Moreno, que nació en Colonia del Sacramento en 1917 y murió en México en 1986. De estudiante se gano la vida escribiendo notas y cuentos bajo seudónimo en la revista Mundo Uruguayo, y posteriormente fue colaborador en temas políticos y critico teatral del semanario Marcha. En 1959 publico la novela El paredón, a la que siguieron, entre otras, Cordelia (1956) y Los aborígenes (1960). A partir de Tierra en la boca (1974) alcanzo la plenitud de su talento, confirmado luego en El color que el infierno me escondiera (1984).

lunes, 8 de septiembre de 2008

Felisberto Hernández

Nació en Montevideo el 20 de octubre de 1902. Dos figuras tuvieron una temprana influencia en el, el escritor José Pedro Bellan quien fue su maestro de la escuela primaria, y el filósofo Carlos Vaz Ferreira que lo reconoció tempranamente como músico y escritor. Desde los 9 afijos estudio piano y alrededor de los 13 tuvo como profesor al organista ciego Clemente Colling, personaje que afijos después evoco en uno de sus relates y con quien mantuvo una estrecha relación. Dedicado en principio a la risica, improviso como pianista en salas de cine mudo e instalo un conservatorio.



Dio giras de conciertos en el interior del país y en la Argentina entre 1926 y 1942. Por esos afijos escribió Fulano de tal (1925), Libro sin tapas (1929), La cara diana (1930) y La envenenada (1931), publicados por peque fías imprentas ya que no tuvieron buena acogida en las editoriales, aunque si entre figuras como Vaz Ferreira, Alfredo Cáceres o Joaquín Torres García, que le estimularon a continuar escribiendo y, además, colaboraron en la edición de Por los tiempos de Clemente Collins, publicado en 1942. Ese ano decidió dejar la música y vendió su piano.



En Por los tiempos... Hernández echo mano de los recuerdos de su infancia, recurso que también repitió en El caballo perdido (1943) y fue a partir de estas obras que comenzó a ser reconocido como escritor. En 1947 apareció en Buenos Aires Nadie encendía las lámparas; dos años después publico la novela corta Las hortensias, con la que obtuvo un gran éxito de critica. Mas tarde escribió los cuentos Mar (1951), Lucrecia (1953), La casa inundada (1960) y El cocodrilo (1962). Murió en Montevideo el 13 de enero de 1964 de leucemia.

miércoles, 20 de agosto de 2008

La poesía gauchesca

El gaucho, personaje de la camparía, se convirtió en el símbolo de los países del Plata, produciéndose un sincretismo del espacio original con el modo de vivir indígena que dio como resultado un individuo adaptado a la vida ecuestre y andariega, al uso del chiripa y el poncho, al mate y las boleadoras. Testimonios de viajeros muestran que los gauchos cantaban una poesía anónima de trasmisión oral acompañados de la guitarra.

La ensayista Eneida Sansones afirma: «el gaucho, sin proponérselo [...] recreo al compas de su vihuela la bella y vieja poesía de los colonizadores, y al imponerle su particular acento dialectal, abrió el camino para que [...] los poetas gauchescos, en su mayoría ciudadanos, afirmaran su voluntad de ser libres a través de la lengua hablada por sus hermanos gauchos.



Así surgieron coplas, cielitos, trovos y medias canas, «canciones de un encanto bárbaro, áspero, cargado de intenciones», como los define Sansones, que se cantaban en los fogones, en las ruedas de pulpería, en los bailes y «velorios de angelitos», donde los cantores mas hábiles improvisaban versos en las payadas.

Mientras que esta poesía gauchesca tradicional era oral, anónima y de raíz folclórica, la surgida posteriormente estaba escrita por un autor determinado y se refería a temas que variaban según los acontecimientos políticos, debiéndose la evolución del genero a composiciones realizadas por autores urbanos y alfabetizados que se sintieron seducidos por ese mundo bárbaro y cultivaron modos expresivos propios del gaucho.

Es el caso de la Relación exacta de lo que ha sucedido en la expedición a Buenos Aires y del romance Canta un guaso en estilo campestre, del canónigo Juan Maciel; del Cuento al caso, de fray Cayetano Rodriguez, y del Romance heroico y La gloriosa defensa de Buenos Aires, de Pantaleón Rivarola. Las formulas expresivas habituales de la poesía gauchesca son el lenguaje imitativo del modo de hablar del gaucho, el verso octosílabo y la estrofa en cuartetas y decimas, con rima en los versos pares.



Utilizar el lenguaje del gaucho fue un modo de afirmar la conciencia patriótica, atrincherada en la vida rural. El verso popular se expreso en cuartetas en los cielitos y en forma de romance en los diálogos y las cartas, mientras que la decima alcanzo gran difusión con el tiempo y fue frecuente en las payadas, muchas veces en modalidad de trovo (repetir en forma idéntica la primera y la última estrofa).

El primer verso de los cielitos, composiciones para cantar y danzar, es un estribillo fluido que contiene la palabra «cielo» o «cielito»: «Y alía va cielo y cielito / cielito de la esperanza». A veces se le agregan formulas de despedida: «Y también que viva yo / para cantar las verdades». Los famosos cielitos de Bartolomé Hidalgo consolidaron el uso del remate. Junto a la media cana, que era también una composición para cantar y bailar, se encuentran los diálogos y las cartas, ambos caracterizados por su modo coloquial y su tono confidencial.